Siempre habría gente que no lo entendía. Los padres que se sobresaltaban al verlo correr por el campo de juego, con suficiente apariencia de ser demasiado grande para su edad como para que alguien, casi todas las temporadas, exigiera ver su certificado de nacimiento. Sus compañeros de equipo se reían y bromeaban durante las prácticas mientras que Ndamukong Suh se lo aguantaba porque --¿no lo sabían?-- las tonterías roban preciosos minutos a la preparación de un atleta. Las bromas y las dudas ya terminaron. Faltan apenas unas semanas para el draft de la NFL, y Suh, un tren de carga disfrazado de tacle defensivo de Nebraska, espera oír su nombre en primer o segundo lugar global. Este es el momento en el que un hombre de su estatura exhala, espera por decisiones que están claramente alejadas de su control, se compra un Bentley y pone su rostro para las fotos de las tapas de las revistas. Suh no hace nada de eso. Él camina rápidamente y sale del Hawks Championship Center luego de un pro day en la Universidad de Nebraska que está cerrado para los medios, y echa un vistazo distraído a los reporteros que lo esperan en el pasillo. Se mueve tan rápidamente que un equipo de documentalistas se apresura para alcanzarlo y choca su micrófono sobre el marco de la puerta. A Suh no le interesa. Él no se detiene. "Mucha gente piensa que es un poco amenazante", dice el coordinador defensivo de Nebraska Carl Pelini. "Yo no creo que sea así". "Es un tipo muy cerebral. No puedo explicarlo. No puedo meterme en su cabeza. Yo sé que se concentra mucho en sus objetivos. Él tiene ideas de donde ir con su vida. Y está totalmente concentrado en llegar ahí". Sin excusas para el fracaso Es de notar que una de las personas más confiables para Suh, la persona que él llama todos los días, nunca jugó al fútbol americano. Ngum Suh nació casi cuatro años antes que su hermano menor, y ella vive en su ciudad natal de Portland, Oregon, entrenando equipos de fútbol soccer de niñas y trabajando a tiempo parcial como modelo de ropas deportivas.
Los hermanos mantienen una relación estrecha.Ella y su hermano son tan unidos que ella planea mudarse a la ciudad en que su hermano sea transferido en la NFL. Ella es una de las pocas personas por las cuales Suh se detiene momentáneamente y baja su ritmo en estos días. Antes de que Ndamukong fuese una gran estrella del fútbol americano, él era una especie de chico molesto, un muchacho frustrado que siempre era objeto de bromas debido a su tamaño. Algunos chicos se preguntaban --a menudo en voz alta-- si había perdido un año de escuela en algún momento. Otros se sorprendían con su fuerza, como el día en que intentó ayudar a un compañero lesionado durante un juego de fútbol soccer al levantarlo del piso con una sola mano tomándolo por los pantaloncillos. Sí, Suh era enorme en el campo de juego, pero también se las arreglaba bien dentro del salón de clases. Su madre, Bernadette, una maestra de grado, no lo dejaba jugar fútbol americano a menos que acumulase un promedio de 3.0 (sobre un total de 4) en sus calificaciones. Ella sabía lo mucho que la familia debió sacrificarse. Bernadette había nacido en Spanish Town, Jamaica; su ex esposo Michael era nativo de Camerún. Si Michael Suh pudo superar su vida de pobreza en Camerún, transformarse en ingeniero mecánico y abrir su propia empresa, entonces Ngum y Ndamukong no tenían ninguna excusa para fracasar viviendo en un vecindario de clase media de Portland. "Nosotros no crecimos rodeados de mucha gente que fueran como nosotros", dijo Ngum. "Por eso pasamos mucho tiempo juntos. Nos llevamos bien entre nosotros". Ambos se mantuvieron muy unidos aún cuando Suh llegó a la escuela secundaria y los chicos comenzaron a acercársele. No era común ver a un chico de la escuela Grant High --o de cualquier escuela de Oregon, para el caso-- que tuviese tantos entrenadores universitarios tratando de llevarlo para su equipo. No era común que un adolescente de 6'4'' y 280 libras pudiera encontrarse tomando clases de ubicación universitaria avanzada y aprobando los más altos niveles. Suh jugó en la ofensiva y defensiva en la escuela secundaria, ganó un campeonato estatal y era considerado como un raro personaje entre sus amigos. Todos en esta escuela de 1,500 estudiantes conocían a Ndamukong, quien recibió su nombre en honor a un bisabuelo que medía 7'3'' de altura. "Él era un típico chico adolescente", dice el entrenador de fútbol americano de Grant, Diallo Lewis. "Sus padres hicieron un gran trabajo al inspirarle algunos valores centrales que creo que han salido ahora a la superficie. Uno ve que muchos jóvenes de hoy en día dejan que su éxito se entrometa en el camino que tienen trazados como personas. Pero él tiene un gran sentido de la humildad". 'Una época de mucha hambre' El éxito desarmó a la familia y la envió a diferentes direcciones. Ngum se dirigió a la universidad de Mississippi State a jugar fútbol soccer y eventualmente logró un lugar en el seleccionado nacional de Camerún. Ndamukong dejó pasar la oportunidad de ir a Oregon y Oregon State para ir a las planicies de Nebraska. Durante el primer par de años, la movida pareció ser un gran error. Los Cornhuskers tenían a un entrenador demasiado ofensivo como Bill Callahan, y su defensiva era abismal.
La gente de Lincoln especula con que se ha encerrado debido a toda la atención que genera, y que le molesta tener siempre un micrófono frente a su rostro. Sus amigos lo molestan todo el tiempo con el tema de la publicidad. El apoyador Phillip Dillard recibe una pregunta sobre el documental que están haciendo sobre Suh para el canal televisivo NFL Network, y Dillard pregunta, "¿están haciendo algo parecido a lo de LeBron?". Carl Pelini sonríe socarronamente cuando le preguntan sobre el modo en que Suh está manejando la presión de las últimas semanas previas al draft. "Ya has estado en Lincoln, ¿verdad?" dice. "¿Entiendes que es el único deporte de toda la ciudad?". "No sé qué es lo que le está pasando ahora, pero creo que la atmósfera que rodea al fútbol americano en Nebraska y la tormenta desatada por los medios que ha soportado durante el último año realmente lo han preparado para lo que le espera. Creo que quiere saber adónde se estará yendo. Quiere ponerse a trabajar". Según todos los relatos, Suh apenas si sonrió en el combine de la NFL a comienzos de este mes en Indianapolis. Saltó 35.5 pulgadas en el salto vertical, el total más alto para un tacle defensivo en 10 años. Logró levantar 225 libras 32 veces en ejercicios de pecho y logró un tiempo de 4.98 en la carrera de 40 yardas. Si logra el primer puesto general, tal como lo proyectan algunos comentaristas, podría ser el primer jugador de la conferencia en lograrlo desde que el Big 12 se formó en 1994. ¿Cómo se sentiría Suh al respecto? Nadie lo sabe, realmente. Él se fue a Portland hace dos semanas, y en una rara movida, se tomó tres días libres de su intensa preparación previa al draft. Siguió entrenando por las mañanas --este es un tipo que hizo todos los ejercicios que le pidieron en el Combine de talento aún cuando ya es seguro que estará entre los primeros elegidos-- pero también se tomó su tiempo para descansar, bromear, y ayudar a entrenar al equipo de su hermana. Suh ha estado conversando con varios veteranos en la liga, y ellos le dicen que no es momento de descansar. Suh no quiere solamente lograr un enorme contrato, dice Ngum, sino que él quiere lograr un gran impacto. Quizás el año próximo, le dice a su familia, tenga más tiempo. Pero claro, con Suh nunca se sabe. "Uno ve a muchos tipos de su edad, y no estoy diciendo esto de manera negativa, pero ellos se pasan demasiado tiempo regodeándose de haber hecho cosas exitosas", dice Ngum. "Muchos chicos llegan a este punto, y comienzan a salir de fiesta, a tomársela en broma, a olvidarse lo mucho que tuvieron que trabajar para llegar hasta este lugar". "Él dice 'déjenme trabajar en esto. Me podré relajar más adelante'. Tomarse un descanso no es una opción para él en este momento".
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